La Geisha y el de Glovo...una historia de amor prohibido!
Hoy hemos estado viendo los barrios más periféricos de Kyoto para mañana centrarnos, nunca mejor dicho, en el centro de la ciudad.
Hemos empezado por el bosque de bambú de Arashiyama, en el noroeste de la ciudad. Cómo no podía ser de otra manera, el bosque tiene adosado un templo...y es que en Japón un buen templo es como el pan, que no puede faltar.
Después hemos cogido el autobús, como la Villavesa pero con asientos tamaño japonés estándar...yo iba sentado con media espalda en el pasillo... Para llegar al Kinkaju ji, el Pabellón dorado, famoso en todo el mundo porque es impresionante la verdad...
Después de comer hemos pasado por el Ginkaju ji, el pabellón de plata, menos conocido pero merece la pena porque en él comienza el Sendero de la Filosofía, un camino que acompaña a un canal precioso repleto de cerezos.
Al anochecer hemos ido al Gion, el barrio de las Geishas de Kyoto. Son varias calles muy coquetas con restaurantes y salones de té.
Nos hemos cruzado con varias geishas que iban de un salón a otro para sus cosas de geishas. Me he sentido un poco paparazzi, pero no lo he podido evitar...
Para cerrar la jornada, hemos cenado en un sitio especializado en Omu-rice, son tortillas francesas envolviendo arroz con cosas...
Amaia ha pedido con pollo y yo con pato..a ver qué os parece:
Os preguntareis...
¿qué es eso de la Geisha y el de Glovo?
Si llegamos a 10 comentarios en esta entrada os lo cuento!
Actualización a las 23.32h del día 3 de abril en Kyoto:
Muy biennnn! Cuento 10 comentarios!
Pues en nuestro paseo por el Gion, hemos visto a varias geishas yendo de un lado a otro. Van muy rápido y sin apenas hablar con nadie, incluso en un caso hemos visto que llevaban a una persona en plan guardaespaldas...
Una de ellas, sin embargo, se ha parado a hablar con un repartidor que iba en bicicleta...
Amaia y yo les hemos visto y nos hemos puesto a imaginar su historia:
Ella una joven geisha en prácticas con muchas restricciones para hacer su vida fuera del salón de té.
Él un joven de origen humilde que se gana la vida repartiendo arroz por los restaurantes del barrio y que un día se enamora locamente de una geisha.
Un amor prohibido, un trágico final...o no...
Que opináis?
Podrán la joven geisha y el humilde repartidor vivir su amor en libertad?
Un sitio precioso
ResponderEliminarY me encantan las geishas....
ResponderEliminarParece un viaje en el tiempo
ResponderEliminarVenga Rober no nos tengas en vilo
ResponderEliminarY cuéntanos la historia ,👻
ResponderEliminarLa comida ya sabes ,el lugar precioso y los trajes de geishas muy bonitos
ResponderEliminarNos faltan a 10
ResponderEliminarSerán cómodos esos trajes?
ResponderEliminarEl calzado diría que no es muy seguro. Por eso dan esos pasitos chiquititos
ResponderEliminarApuesto a que la tortilla con pato estaba más rica
ResponderEliminarJejejejeje
ResponderEliminarOs lo habéis currao con los comentarios!
Tenéis la solución en la actualización de la entrada del blog!
ResponderEliminarPués no ,amor prohibido
ResponderEliminarSe nota que estáis de luna de miel..... Románticos!
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